Los 7 miedos que te impiden emigrar… y cómo superarlos

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Pssst! Déjame contarte un secreto: éste ha sido hasta ahora, con diferencia, el artículo que más me ha costado de escribir.

Quería que fuese mi primer artículo del blog, pero lo he tenido atascado a mitad escribir durante semanas y semanas.

Llegué a borrarlo y descartarlo, «¡bah! No escribiré sobre el miedo a emigrar y punto.»

¿Por qué me ha costado tanto de escribir?

Pues porque ya no me acuerdo de qué miedos tenía antes de emigrar.

Desde el minuto uno en el que puse un pié en el extranjero desaparecieron todos esos miedos (y aparecieron otros nuevos).

Todas las preocupaciones que tenía antes de emigrar se quedaron en aquel tren con destino al invierno.

Así que he tenido que hacer memoria.

Y, sobretodo, he tenido que preguntar.

Os pregunté a vosotros, a los lectores del blog (si estás suscrito, ya sabes que junto a la  guía gratuita para emigrar con éxito en 10 pasos  recibías la siguiente pregunta: «¿Cuál es tu problema nº1 en estos momentos que te impide dar el paso y ponerte a buscar trabajo en el extranjero?»). ¡Gracias por todas las respuestas! Me han servido para poder darle forma al artículo.

También pregunté a conocidos que siguen en España, se han planteado emigrar, pero aún no lo han hecho.

Pero además se me ocurrió preguntar a otros Experiencers que ya han emigrado y están trabajando de ingenieros. Y fue un error preguntarles. No supieron contestarme. Les pasaba como a mí: ya se habían olvidado.

Por tanto, ésta es la primera lección:

La mejor forma de matar tu miedo a emigrar, es emigrando.

Estos son los 7 miedos que te están impidiendo emigrar. Vamos a verlos uno a uno y aprender a solucionarlos.

1. Miedo a no entender el idioma

Las primeras semanas de mi Erasmus en Dinamarca, fueron duras: no era capaz de distinguir si me estaban hablando en inglés o en danés.

En las clases oía al profesor hablar, pero no pillaba más que palabras sueltas. Y eso que había practicado inglés antes de ir, había visto series en inglés. Pero en las clases no había subtítulos…

Y ahí estaba yo intentando entender algo, mientras todos mis compañeros tomaban apuntes y yo sólo había puesto la fecha en el folio.

Lo mismo pasaba fuera de las clases: no sabía explicar bien en relaciones internacionales cuál era el papel que necesitaba mi universidad, ni conseguía aclararme con cómo conectarme a internet en la residencia, etc.

Y cuando las cosas estaban sólo en danés ya era la hostia.

Firmar el contrato del piso en danés. Intentar leer las instrucciones de la secadora en danés.

No saber si estás comprando mantequilla o margarina, leche o nata montada, azúcar o harina, porque los envases no se parecen a los de España y no los sabes leer. Y no, no había smartphones con traductor. Llegué a ir a comprar con un diccionario en la mochila. ¡Y sólo hace 6 años de eso!

O lo mejor de todo: subirte en un bus en el que las paradas no están escritas, sólo las van diciendo por megafonía. No sabes por dónde vas (de nuevo, no, no había smartphones con google maps) y estar todo el viaje atento a ver cuándo dicen tu parada “Aldershvilevej”.

Acababa los días agotada y con gran dolor de cabeza.

Pero a las 3 semanas, de repente algo hizo “click” y sin darme cuenta estaba tomando apuntes como mis compañeros, ya me sabía la parada del bus, podía hacer la compra y había aprendido las palabras más básicas en danés.

Y ya no tenía que pre-traducir al hablar en inglés. No era perfecto, pero era.

No tengas miedo de no saber el idioma. Precisamente, como mejor se aprende un idioma es teniendo que usarlo.

2. Miedo a irme solo y no conocer a gente

Otro de los mayores miedos del emigrante, es el enfrentarse a la soledad. Pasar de estar rodeado por tu familia y amigos a estar en una ciudad en la que no conoces a nadie es duro.

Si crees que para ti es muy imporante ir acompañado, puedes ir con alguien o ir a un lugar donde ya conozcas a alguien, como hizo Adán.

Si vas solo, aunque no es un Erasmus y no te van a llover amigos de todos lados, tampoco es tan difícil conocer a gente. Por ejemplo, algunas formas de conocer a gente son:

  • Tus compañeros de piso o residencia: si vas a un piso compartido o residencia, será más fácil hacer amigos desde el principio.
  • Tus compañeros de trabajo (aunque si son austríacos, costará un poco más quedar, pero lo conseguirás).
  • Grupos de facebook: Españoles en tal ciudad, Tandem, Erasmus… Hay infinidad de grupos para conocer a gente.
  • Curso de alemán: conocerás a un montón de gente internacional, probablemente en tu misma situación y con ganas de hacer amigos.
  • Otros cursos: deportes, cocina, etc. Además será gente con tus mismos intereses.
  • Radar español: que sepas que todos los españoles tenemos un radar que nos hace reconocer inmediatamente a otros españoles en el tranvía, el supermercado o por la calle. Sólo tienes que acercarte a hablar con ellos y ¡pam! ya conoces a alguien en tu nueva ciudad.

3. Miedo a no encontrar nada y volver con el rabo entre las piernas

Tu experiencia en el extranjero, buena o mala, te va a cambiar para siempre. Tus vivencias formarán parte de ti. Los demás no lo han vivido, sólo el haberte ido ya es algo que los demás no se han atrevido a hacer.
Algunas de las cosas que vas a vivir y te van a hacer cambiar son las siguientes:

Practicarás un nuevo idioma

Llegues a dominarlo o no, seguro que algo nuevo aprendes. Incluso aunque vayas a sudamérica y se hable en español, te darás cuenta de un montón de expresiones regionales que utilizamos y nadie más entiende.

Aunque no te guste tu experiencia en el extranjero y regreses a España, nadie te quitará el idioma que aprendiste.

Abrirás tu mente

Descubrirás nuevas culturas y tradiciones y verás que “lo normal” no existe. Cosas que habías dado por sentadas ya no estarán tan claras.

Si no te gusta esta manera diferente de hacer las cosas y decides volverte a España, al menos podrás decir que tú lo probaste y no te gustó. Podrás hablar con conocimiento de causa.

Valorararás todo mucho más

Si te sale mal tu estancia en el extranjero, verás como a tu vuelta a España habrás aprendido a valorar todo mucho más. Volverás a disfrutar del sol, de la comida, de las persianas y de los tuyos.

Dejando ahora de lado estos tópicos, apreciarás también cosas de las que ahora no eres consciente: la facilidad para improvisar planes de los españoles, hablar del tiempo en el ascensor en vez de subir callado con la otra persona, incluso las conversaciones a grito pelado de acera a acera.

Serás un Experiencer

Te salga bien o mal tu plan de emigrar, vas a vivir mil experiencias. En poco tiempo vivirás una cantidad de situaciones que en España no te ocurrirían ni en cinco años.

Aunque sufras en algunas ocasionas, cuando vuelvas lo recordarás como una anécdota.

Y sobretodo, si te sale mal tu experiencia en el extranjero, compártela al volver y ayuda a desmitificar Españoles por el mundo.

En cualquier caso, no tengas miedo de volver con el rabo entre las piernas. Habrá sido mucho mejor haberte arrepentido de emigrar y tener que volver a casa, que arrepentirte más tarde de no haberte atrevido nunca a emigrar

4. Miedo a echar de menos a la gente

Éste es el único miedo de la lista que se convierte en realidad. Sólo que deja de dar miedo y pasa a ser la realidad.

Vas a echar de menos a la familia y amigos, te vas a perder grandes momentos como cumpleaños, bodas, graduaciones o los primeros pasos de tus sobrinos.

Y va a ser muy duro.

Pero hay que mirar el lado positivo y algunas cosas van a ir a mejor:

  • Valorar más el tiempo que estás o hablas con ellos: les prestas toda la atención cuando hablas por skype o cuando vas de visita.
  • La comunicación mejora. Ahora te preguntan “¿cómo te va?”, cosa que antes no hacían. Cuando vivías en casa de tus padres, casi no sabían cómo te iba, porque te parabas menos a hablar, simplemente iban pasando los días.
  • Muchas cosas te recuerdan a ellos: y ahora que sí que hay smartphones no puedes evitar hacer una foto de cualquier tontería por la calle y enviarla al grupo de «familia»
  • Viajes conjuntos: Aprovechando que estás fuera, tus padres tienen la oportunidad de visitarte y conocer un lugar al que no habrían ido jamás. Y un viaje así une mucho, se comparten muchas experiencias inolvidables. Además, también se animarán a visitarte algunos amigos, primos y tíos.
  • y cuando vuelves a casa… duermes como un bebé en la cama hecha por tu madre; sientes el calor en la mejilla del beso de buenas noches de tu padre; la paella de tu abuela te sabe aún mejor,  y te duele la barriga de tanto reír a carcajadas con tu hermana.

5. Miedo a que no me guste el trabajo/la vida en el nuevo país

Si el trabajo que vas a empezar te da mala espina antes de empezar, no deberías cogerlo.

Pero si resulta que descubres una vez te has ido que no te gusta tu trabajo, no te preocupes.

En realidad te podría haber pasado lo mismo en España.

Lo más difícil es dar el paso de irse fuera y encontrar trabajo, una vez lo has hecho, cambiar de trabajo no es tan difícil.

Ya conoces el idioma, otras empresas del sector, sabes moverte por la ciudad y el mercado laboral se mueve más que en España.

Así que no te preocupes mucho por eso, siempre estás a tiempo de cambiar de trabajo a otro que te guste más.

Aprende todo lo que puedas de tu trabajo, quédate con la parte buena y luego busca otro trabajo.

Si lo que no te gusta es el nuevo país o la forma de vida, mira el punto 3 y decide tu próximo paso: volver a España con la cabeza bien alta o probar suerte en otro lugar.

6. Miedo a no tener suficientes ahorros

Si te vas sin haber encontrado trabajo, tienes que medir muy bien tus ahorros.

Si ya has encontrado trabajo será un poco más fácil, aún así tienes que sobrevivir 1 mes hasta tu primer sueldo, adelantando gastos gordos como el billete de avión o la fianza del piso.

Recuerda que puedes consultar la historia de Eva y Adán, dos jóvenes ingenieros que deciden emigrar a Austria. Allí les acompañarás en sus primeros meses y descubrirás cuánto tenían ahorrado antes de irse, cuánto cobran y cuánto gastan al mes, además cada uno tiene un estilo de vida diferente, para que puedas comparar gastos.

En cualquier caso, has de preguntarte si realmente no tienes dinero o es que no quieres gastarlo en lanzarte a la aventura.

Si haces las cosas con cabeza, lo más probable es que acabes recuperando el dinero invertido, y además te llevas toda la experiencia vivida de extra.

7. Miedo a todo lo nuevo

Miedo a no saber cómo buscar piso, o cómo encontrar billetes de avión baratos, o a no tener ni idea de qué papeleos te hacen falta…

Hay que ir paso a paso, resolviendo una cosa tras otra, sin agobios por todo lo que tienes que hacer.

Un consejo para aclarar las ideas es ir anotando todas esas preocupaciones. Y con calma ir resolviéndolas una a una.

Hay muchas cosas que no tienes que hacer tú sólo, mucha gente las ha hecho antes. Por ejemplo, mucha información legal sobre papeleos necesarios para emigrar la encontrarás en internet.

Para buscar piso y resolver otras dudas, te podrán ayudar en grupos de facebook como Españoles en tal ciudad.

Pregunta a quien haga falta para resolver tus dudas. Pero tampoco alargues demasiado la fase de resolver dudas o nunca te irás. Simplemente lánzate a emigrar y ya irás resolviendo todo por el camino.

Una cosa es segura:

emigrar te va a enseñar a sacarte las castañas del fuego

FUENTE: https://www.evaexperience.com/miedo-a-emigrar-y-como-superarlo/


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